Eventos (ferias, charlas,etc)

TODOPAPÁS LOVES BCN ¿FERIA E INFERTILIDAD?

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El pasado 18 de febrero visité por primera vez la Feria TodoPapás Loves en mi ciudad, Barcelona.

Debo reconocer que no sabía casi nada de este evento pero en cuanto me hablaron de él (¡gracias Susana @whynot.shopper!) decidí que no podía perdérmelo, tanto como madre siempre a la caza de alguna buen chollo, como en mi faceta de “aspirante” a bloguera 😊. Además era una estupenda oportunidad para visitar la Cúpula del CC Arenas.

Lo primero que me llamó la atención al llegar allí fue precisamente la amplitud del espacio que te facilitaba el moverte cómodamente, a pesar de los stands, de los módulos reservados para las charlas y talleres y de todos los papás con los cochecitos de los bebés. Fue una sensación agradable y no de ahogo, como he sentido en otras ferias que he visitado.

De las marcas que había de productos infantiles no voy a detenerme ya que no es la temática de este blog pero si te estás preguntando qué provecho le podía haber sacado yo y que os pueda interesar a todas os digo que me encontré con varias cosas que me sorprendieron gratamente. Lo primero que enseguida captó mi atención fue el “Rincón saludable” con varias empresas dedicadas a productos ecológicos y naturales ¡de los que me gustan a mí, sin ninguna duda, para cuidar nuestra salud y por supuesto nuestra fertilidad!.

La primera parada la hice en el rinconcito de la pastelería Frolis ¡cómo no!. Muy amablemente me informaron que casi todos sus productos son sin lácteos ni gluten (salvo alguna excepción que siempre especifican), 100% naturales, sin aditivos, ni harinas blancas, ni azúcares (sólo con esto me tenían ya ganada). Con semejante presentación no podía dejar de probar algunas de sus especialidades (como véis en la foto) y no pudieron gustarme más. Para todas las que sois de Barcelona os recomiendo que si pasáis por su tienda no dejéis de entrar y probar algunos de sus pastelillos o bizcochos. Estoy segura que no os defraudarán.

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Después de esta visita me acercé a conocer el stand de “El Parc de les Olors” (el Parque de los Olores). Me explicaron, también muy amablemente, que son una finca agroecológica de 11 hectáreas, donde cultivan plantas aromáticas, culinarias y medicinales autóctonas. Además de organizar visitas, cursos y talleres, venden productos 100% naturales, elaborados con estas plantas (yo por ejemplo me llevé unas hierbas para aromatizar la carne y que os aseguro que huelen ya que alimentan y una bolsita de tomillo blanco para mi próximo resfriado). Tomé nota de pasarme a conocerlos personalmente esta primavera y poder así hablaros más ampliamente de esta maravillosa iniciativa.

Como me quedaba sin tiempo antes de entrar en la charla de Laura @mamaingeniera no pudé ni hablar ni probar los productos de otros stands que había en el Rincón Saludable: Ecoebre, de fruta y verdura ecológica y Bodevici, heladería ecológica con productos tanto a base de leche de vaca como vegetales. Realmente me quedé con las ganas de conocerlos y de saber más de su trabajo. Quizás en la próxima edición tenga la oportunidad de informarme mejor sobre ellos y de contaros…

Y sobre Laura, me gustaría desde éste, mi humilde rincón, darle las gracias por ponerle voz y cara a la infertilidad, por hablar de ella abiertamente (como debería ser lo habitual pero que por desgracia no es) y claro está, por una charla tan entretenida, amena y sobre todo agradable. Finalmente nos animamos a hablar varias de nosotras y fue enriquecedor conocer de primera mano las experiencias de más personas a las que les “tocó” pelear duro contra la infertilidad. Estoy realmente convencida de que esta lucha nos hace un poco “especiales” a todos y con una sensibilidad de la que lamentablemente mucha gente carece.

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*Imagen de la web de TodoPapás Loves (yo soy la cabeza que véis de espaldas 😊)

Y no quisiera tampoco acabar sin agradecer al equipo organizador de TodoPapás que me permitiesen conocer un poco más de este estupendo evento y de darme la oportunidad de explicároslo con detalle y sobre todo con mucha ilusión por aprender y transmitiros todo lo que pueda ser  interesante para nosotras y nuestra búsqueda.

Muchas gracias a tod@s por leerme y como siempre os digo…¡A por todas luchador@s!

 

la fecundación in vitro·mis tratamientos

Mi primera Transferencia de Congelados (TEC)

Después del batacazo del negativo decidí confiar ciegamente en mis 3 esquimalitos…

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Según las instrucciones de mi hospital debía comenzar a tomarme unas pastillas llamadas Progynova de 2 mg el segundo día de mi siguiente regla. Pasados unos días debía aumentar la dosis hasta llegar a tomar 6 diariamente.

La Progynova, por si te preguntas qué es exactamente, es uno de los nombres comerciales del Valerato de Estradiol y que entre otras cosas se utiliza habitualmente en las transferencias de embriones congelados con ciclo sustituido (no natural) con la finalidad de inhibir la ovulación natural de ese ciclo y la de preparar nuestro endometrio y que de esta manera sea lo más receptivo posible al embrión o embriones.

La verdad es que es un proceso muy sencillo y con poca medicación por lo que los días previos a la transferencia los viví bastante tranquilamente. Me hicieron varios controles ecográficos para comprobar que mis ovarios estaban adecuadamente “parados” y para ver como iba creciendo mi endometrio. Cuando llegó a una medida y morfología óptimas tuve que empezar con los óvulos de progesterona ya antes del día previsto para la transferencia.

De nuevo tenía una fecha programada para presentarme en el hospital pero que podía ser anulada si ninguno de nuestros 3 embrioncitos descongelaba bien. Aquí sí que de golpe, volvieron los miedos y los nervios que no conseguía dominar por mucho que lo intentase.

Afortunadamente llegó el tan esperado día sin que hubiese sonado el teléfono por lo que de nuevo nos presentamos en el hospital con toda la ilusión y la esperanza puestas en nuestros congeladitos. Igual que con los embriones frescos debía entrar a quirófano con la vejiga llena…casi era la parte que más temía de todo el proceso, bueno, después de la ansiada entrevista con la bióloga para saber cómo habían descongelado nuestros pequeños.

Según nos informó uno no había sobrevivido a la descongelación pero los otros 2 habían comenzado a dividirse correctamente y eran “muy bonitos”. Fue como quitarnos un peso de encima. Los doctores nos habían explicado que muchas veces iban mejor los congelados porque al ser con tan poca medicación y en un ciclo diferente al de la punción nuestro cuerpo estaba más recuperado y se había preparado más naturalmente, no al 100% claro pero muchísimo más que con la transferencia en fresco. Y a esta teoría fue a la que nos aferramos Mr. N. y una servidora como a un clavo ardiendo. Esta vez tenía que funcionar sí o sí. No quedaban más embriones para otro intento y no me veía con fuerzas para pasar por todo el proceso otra vez, en caso de ser negativo.

La transferencia en sí fue igual de incómoda que la anterior, por el “toqueteo” y la sensación de no poder retener el pis, así que no disfruté como me hubiese gustado del momento en el que por la pantalla del ecógrafo vimos como nuestros embrioncitos eran introducidos en mi útero. Fue un momento mágico, indescriptible, sentía una sensación maravillosa y aterradora a la vez. Ya estaban dentro, y ahora sólo quedaba que se agarrasen bien fuerte y no dejasen de crecer…ahí es nada ¿verdad?

Volvieron a pasarme a la sala de siempre durante un par horas antes de poder levantarme para irme a casa a “incubar” mis polluelos. Esta vez, al ser congelados me dieron hora 14 días después para hacerme la famosa “beta“, la analítica en sangre para saber si estamos o no embarazadas.

A partir de aqui, igual que la otra vez tuve la sensación de que los días no pasaban, a pesar de continuar con mi rutina diaria la cabeza no paraba quieta casi en ningún momento. La primera semana como siempre fue la más pasable. Intentaba que el optimismo ganase a la desesperación, imaginándome como mínimo uno de mis embriones tan bonitos, se quedaba bien pegadito a mi endometrio. Intenté autoconvencerme de que esta vez no me haría ningún test antes de la beta pero esta decisión me pesaba cada día más.

Así que en contra de mis deseos la mañana del día 8 post transferencia decidí hacerme uno de esos dichosos test que, como no, salió negativo. Me dije a mí misma que no podía hundirme aún, que era demasiado pronto y que esperaría 2 días antes de hacerme otro. Por supuesto el siguiente palito volvió a dar el mismo resultado y el que hice el día 12 también.

Imaginaos con qué ánimos me presenté el día 14 para hacerme la analítica. A pesar de estar segura de que habíamos vuelto a fallar no podía evitar aferrarme a una mínima esperanza, podían ser falsos negativos me repetía a mí misma sin parar. Desgraciadamente el resultado fue un rotundo negativo, menor de 2 decía el papel que me entregaron. Mis polluelos no habían ni intentado agarrarse, seguramente habían vivido muy pocas horas dentro de mí.

Me es imposible describir cómo me sentía, solamente podía pensar que algo fallaba dentro de mí, que el problema era exclusivamente mío y que mi útero nunca sería capaz de dar vida. Estaba completamente hundida, destrozada, sin fuerzas para nada y a pesar de saber que nos quedaba otra oportunidad por la Seguridad Social dudaba de si merecería la pena hacerla. ¿Para qué? me preguntaba. Lo único que conseguría sería sufrir otra vez de una manera tan abrumadora que dudaba que me quedasen fuerzas para volver a recuperarme de semejante dolor.

Afortunadamente, la vida hace siempre sus propis planes y la mayoría de las veces no coinciden con los que tú dabas por hecho…

 

 

mi infertilidad

El estrés y la infertilidad

¿Cuántas veces os han dicho que cuando te relajes, te quedarás embarazada?

Yo no podría ni contar todas las veces que he oído la dichosa frasecita.

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En mi caso padezco de endometriosis y por desgracia mi enfermedad no se cura con unas vacaciones ¡ojalá!. Pero también es verdad que mis síntomas empeoran (ya que provoca más inflamación) si tengo un nivel elevado de estrés.

Este es uno de los motivos que relacionan el estrés con la infertilidad. Pero ¡ojo!, no me refiero a un estrés cotidiano que gestionamos bien y que no ocasiona más problemas, sino a ese estrés excesivo que afecta a nuestra calidad de vida, llegando incluso a provocarnos dificultades para dormir o molestias digestivas, entre otras cosas.

Ese estrés elevado y continuo sí puede ser la causa de tener ciclos menstruales irregulares o incluso ser el motivo por el cual no lleguemos a ovular (anovulación). También puede subirnos la insulina, provocándonos Resitencia a la Insulina o a empeorarla (¡atención chicas con SOP!) y aumentar la oxidación celular, dañando la calidad de nuestros óvulos y de los espermatozoides.

Por último no olvidemos la cantidad de toxinas que genera nuestro cuerpo debido al estrés. En un ambiente tan tóxico es dificil lograr que el óvulo sea fecundado y más dificil aún que el embrión llegue a implantarse.

Después de leer todo esto me preguntaréis cómo podemos manejar esta angustia y preocupación que casi todas de nosotras padecemos y que suele empeorar en cuanto empezamos con médicos y tratamientos.

La respuesta no es fácil. Sólo puedo aconsejaros que busquéis maneras de reducir esa tensión. En mi caso probé el yoga y me sorprendió lo bien que me sentaba ese rato dedicado a mí y a mi cuerpo. También, por otros problemas médicos, empecé a ir a una fisioterapeuta maravillosa que me dejaba como nueva. La acupuntura, por ejemplo, que tan buenos resultados da, no la llegué a probar, aunque la tengo en mi lista de cosas pendientes.

 Y por supuesto, una sesión intensa con mis mejores amigas, sin parejas ni niños, es de los mejores remedios que tengo para sentirme mejor y con fuerzas renovadas.

Y vosotras  ¿habéis encontrado la manera de relajaros y que os ayude a desconectar?

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Cómo saber si ovulamos: los cambios de nuestro cérvix.

Otra manera de saber cuando ovulamos es aprender a reconocer los cambios de nuestro cérvix

Pero quizás lo primero que te preguntes es qué es el cérvix exactamente, pues según podemos leer en San Google, es “la parte inferior del útero, situada en el fondo de la vagina, flexible, delgada y de unos tres centímetros de longitud”, también conocido como “cuello uterino“.

Para reconocer nuestro cérvix es muy importante lavarnos cuidadosamente las manos y tener las uñas bien recortadas para no causarnos ninguna heridita. Debemos buscar una posición en la que estemos cómodas, normalmente sentadas en el inodoro, e introducir en la vagina el dedo más largo hasta tocar la entra del cérvix (notarás que tiene forma como de “Donetes”, con un pequeño orificio en el medio). Según el momento del ciclo menstrual en el que te encuentres notarás cambios tanto en su posición (alto o bajo) como en su textura (suave o firme).

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En los días no fértiles, para impedir el paso de los espermatozoides, el cérvix está cerrado por un tapón mucoso y ácido, además se encuentra bastante bajo, solo a unos 8 cm de la entrada de nuestra vagina. Notarás también que está firme, duro, recordándote a la punta de la nariz.

Pero en nuestros días fértiles, el cérvix se abre para permitir el paso de los espermatozoides, produciendo también un moco más acuoso y menos ácido que permite su superviviencia. Lo notarás más alto, por lo que tendrás que introducir bastante el dedo hasta tocarlo,  y más blando, como si fuesen unos labios.

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Durante la ovulación comprobarás que tu cérvix está muy húmedo o mojado, aunque habitualmente tengas dificultades para reconocer tu moco cervical. Es por esto que este método es muy útil para las mujeres que tienen poco flujo y a las que les cuesta más notar como va cambiando durante las diferentes fases del ciclo.

Yo personalmente no usé mucho este método, ya que siempre he reconocido muy fácilmente mis días más fértiles pero sí que lo comprobaba de tanto en tanto para aprender a reconocer como se iba modificando.

¿Conocías ya este método? ¿Te parece práctico? Anímate a dejarme tus comentarios :)…

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Cómo saber si ovulamos: el moco cervical

Otro método para conocer nuestros días más fértiles es el de observar nuestro moco cervical…

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es el llamado método Billings, que estudia tanto el aspecto como la sensación de humedad que sintamos según la evolución de nuestro flujo.

La foto que os pongo ya es suficientemente explicativa así que no creo que haga falta que os comente mucho más, por sí misma ya es bastante aclaratoria :).

Según este método el último día que notamos el famoso moco “clara de huevo” es el más fértil (día pico) y nos indica que la ovulación está próxima. Según la mujer puede ser a las pocas hora o hasta un día y medio después. Si tenemos en cuenta que el óvulo tiene una supervivencia máxima de 24 horas y los espermatozoides una media de 2-3 (pueden ser hasta 5) podemos calcular que nuestros días más fétiles comienzan 1 ó 2 días antes del día pico y finalizan un par de días después. Esta sería nuestra llamada “ventana fértil”.

Para comprobar el momento exacto de tu ovulación puedes combinar este método con los que expliqué anteriormente, es decir, el de la Temperatura Basal y el de los test de ovulación. De esta manera reconocerás en muy poco tiempo los días más fértiles de tu ciclo. Además tu cuerpo seguramente te empezará a avisar en los días claves, ya que todas notamos una subida de energia y de libido, e incluso pequeñas molestias en los ovarios en la ovulación.

Si te cuesta reconocer los cambios en el moco cervical ya que no sueles tener sensación de humedad, puedes observar como mancha tu ropa interior (el más fértil, al ser más acuoso, se marca como si fuese una pérdida líquida) o recoger una muestra con tus dedos directamente de la vulva, sin introducirlos en la vagina.

¿Reconoces fácilmente todos estos cambios? Si no es así espero que a partir de ahora los observes más detenidamente para llegar a reconocer tus días más fértiles.

 

embarazo·ovulación

Cómo saber si ovulamos: la temperatura basal

La manera más efectiva y barata de comprobar nuestra ovulación es mediante el Método de la Temperatura Basal…

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Una de las primeras cosas que nos suele pedir el ginecólogo cuando estamos buscando el embarazo es el de tomarnos la temperatura basal varios meses, casi siempre 3, ya que es una manera muy efectiva de comprobar si nuestro ciclo tiene alguna alteración, como sería la falta de ovulación (anovulación), SOP (síndrome de Ovarios Poliquísticos) o una fase lútea incorrecta, con lo cual sería más complicado que se produjese la fecundación y/o la implantación del embrión.

Para tomaros la temperatura basal sólo debéis seguir unos sencillos pasos:

  • Tenéis que usar siempre el mismo termómetro (preferentemente de mercurio).
  • No se ha de realizar ningún esfuerzo antes de poneros el termómetro, por lo que si usáis uno de mercurio debéis dejarlo preparado en la mesita de noche.
  • Se ha de tomar siempre a la misma hora y sin moveros de la cama.
  • Se puede tomar tanto vaginal como rectal, siendo no tan recomendable la axilar y la bucal.
  • Tenéis que descansar un mínimo de 3-4 horas.
  • Lo ideal es empezar el primer día de regla, por lo menos durante los primeros ciclos, luego ya podréis comenzar al acabar el sangrado.
  • Si estáis resfriadas, con fiebre o no habéis dormido las horas suficientes, apuntadlo en la gráfica ya que en estos casos los resultados no serán tan reales.

Siguiendo este método comprobaréis como vuestra temperatura subirá entre 0,2 y 0,5 grados el primer día tras la ovulación, manteniéndose alta hasta la siguiente regla cuando vuelve a bajar. En caso de producirse el embarazo, la temperatura se mantendría alta, siendo posible un ligero descenso en el momento de la implantación para volver a subir, aunque este patrón trifásico no se produce siempre. Por tanto, la temperatura basal os servirá para aseguraros que habéis ovulado pero no para predecir la ovulación, aunque sí podríais detectar un posible embarazo. Con un poco de práctica, a pesar de lo tedioso que nos suele resultar tomarnos cada día la temperatura, llegaréis a conocer muy bien vuestro patrón de ovulación, por lo que os será muy fácil preveer en futuros ciclos vuestros días más fértiles.

Muy importante: este método solo sería efectivo en ciclos naturales, sin inductores de la ovulación ni progesterona sintética ya que en estos casos la subida y/o mantenimiento de la temperatura serían debidos a la medicación y no a una ovulación espontánea.